¿Cómo entre sombras ir?
¿Cómo sentirme sola y en el dolor vivir?
Si Cristo es mi consuelo,
mi amigo siempre fiel...
Si el cuida de las aves, cuidará también de mí."
Recuerdo las mañanas junto a una estufa roja y vieja que nos abrigaba en las mañanas frías. La tetera cantando sobre el fuego para el mate de porcelana verde escondido entre esas manos delgadas y grandes .
Yo me sentaba sobre un tarro de leche que se transformaba en banco bajo las faldas de la inspiradora. Los diálogos eran la fe y la vida eterna. Esa vida que daba esperanza para la pesada existencia de una mujer araucana que se reconocía terca y enamorada de sus convicciones:
"Ver que Cristo nos redime para su Gloria reinar". Amiga, hna, madre, ahora estás en Gloria, redimida!




















